En las Islas Canarias estamos de "enhorabuena".
Se afronta la crisis global de una forma muy peculiar.
De una parte, se van acumulando indemnizaciones millonarias por montañas abandonadas.
Por otro lado, disminuyen en los Presupuestos las partidas de Sanidad y Educación.
Las Universidades canarias están hundidas en el ranking de las Universidades españolas.
Estamos a la cola en inversión I+D.
Eso si, se aprueba una indemnización de 6.000 euros para quien haya perdido su coche en la riada, estando aparcado en el cauce de un barranco.
Cuesta creerlo, verdad? Pués es lo que tenemos.
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jueves, 19 de noviembre de 2009
domingo, 2 de agosto de 2009
Incendio en La Palma
En un día como hoy, en el que se celebra la Romería Típica de La Esperanza, procede aparcar, por un momento, las celebraciones festeras, para trasladar a los palmeros un fuerte abrazo como muestra de apoyo y, a su vez, unirnos al deseo de que el incendio quede controlado cuanto antes. Los que vivimos en un territorio limitado como las Islas Canarias sufrimos un poco más, si cabe, cuando se queman nuestros montes. Ni el hecho de que el pino canario se regenere logra suavizar el dolor ocasionado por tan lamentable suceso.
Luego vendrán las valoraciones, investigaciones y todo lo que procede, una vez extinguido el incendio. Es aquí cuando se hace necesario recordar a nuestros dirigentes el mal estado, en general, de nuestras medianías y montes. Tan sólo hace falta darse una vuelta por cualquier pueblo de las Islas, para ver el estado de suciedad y abandono de gran parte de solares y fincas. Esta problemática se ha visto agravada por la dureza del último invierno.
Sin querer pecar de "iluminado", creo que es necesario que los Ayuntamientos, como organismos más cercanos al ciudadano, elaboren algún tipo de ordenanza que obligue a los propietarios a mantener sus propiedades en un mínimo de condiciones. Ello redundaría en seguridad para ellos mismos y, a su vez, para sus vecinos.
Lo que no parece entrar en las más minimas normas del sentido común, es, en un día como ayer, de elevadisimas temperaturas y con La Palma ardiendo, escuchar el sonido de los fuegos artificiales de alguna fiesta. Eso es jugar con fuego y nunca mejor dicho. Es tan importante esta forma de celebración? Acaso no podemos prescindir de dichos fuegos artificiales cuando las condiciones así lo aconsejan? Y, por favor, no caigamos en el tópico de justificarlo por su lejanía al monte. Que se lo digan a quienes tienen auténticas "selvas" al lado de su casa.
Por último, reiterar mi solidaridad y mi apoyo a los hermanos palmeros.
Luego vendrán las valoraciones, investigaciones y todo lo que procede, una vez extinguido el incendio. Es aquí cuando se hace necesario recordar a nuestros dirigentes el mal estado, en general, de nuestras medianías y montes. Tan sólo hace falta darse una vuelta por cualquier pueblo de las Islas, para ver el estado de suciedad y abandono de gran parte de solares y fincas. Esta problemática se ha visto agravada por la dureza del último invierno.
Sin querer pecar de "iluminado", creo que es necesario que los Ayuntamientos, como organismos más cercanos al ciudadano, elaboren algún tipo de ordenanza que obligue a los propietarios a mantener sus propiedades en un mínimo de condiciones. Ello redundaría en seguridad para ellos mismos y, a su vez, para sus vecinos.
Lo que no parece entrar en las más minimas normas del sentido común, es, en un día como ayer, de elevadisimas temperaturas y con La Palma ardiendo, escuchar el sonido de los fuegos artificiales de alguna fiesta. Eso es jugar con fuego y nunca mejor dicho. Es tan importante esta forma de celebración? Acaso no podemos prescindir de dichos fuegos artificiales cuando las condiciones así lo aconsejan? Y, por favor, no caigamos en el tópico de justificarlo por su lejanía al monte. Que se lo digan a quienes tienen auténticas "selvas" al lado de su casa.
Por último, reiterar mi solidaridad y mi apoyo a los hermanos palmeros.
domingo, 14 de junio de 2009
El Rosario
El municipio de El Rosario, cuya capital administrativa es La Esperanza, se extiende por la vertiente sur del extremo norte de la Cordillera Dorsal de Tenerife. Completa una superficie total de 39,42 kilómetros cuadrados, un territorio diverso y contradictorio. Desde el sotavento, seco y ventoso, al barlovento, húmedo y frío; desde las costas de Tabaiba y Radazul hasta los llanos de La Esperanza, cientos de matices fisiográficos y humanos dan forma a un territorio peculiar dentro de Tenerife.
El Rosario limita con los municipios de Santa Cruz de Tenerife, La Laguna, Tacoronte, La Matanza, El Sauzal y Candelaria. Con los dos primeros y Tegueste constituye lo que se ha llamado Área Metropolitana de Tenerife, una mancomunidad de servicios.
Se encuentra en la latitud 28° 27’ Norte y en la longitud 16° 22’ Oeste y su capital -situada a una altitud de 905 metros sobre el nivel del mar- dista 15 kilómetros de Santa Cruz. El municipio tiene un perímetro de 32,96 kilómetros y cuenta con una longitud de costa de 4,52 kilómetros.
Ocupa una posición intermedia con respecto al tamaño del resto de municipios de la Isla (supera a 16 de los 31 ayuntamientos tinerfeños) y, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), a 1 de enero de 2008, dispone de una población de 17.064 habitantes.
El Rosario incluye catorce entidades de población: La Esperanza, Barranco Hondo, Las Barreras, Lomo Pelado, Llano del Moro, Machado, Radazul, Las Rosas, El Chorrillo (San Isidro), Tabaiba, Llano Blanco, Boca Cangrejo, Costa Caricia y Costanera.
Existen núcleos dispersos, en cuanto a población se refiere, tales como: El Roquillo, Las Cabezadas, La Vista, Salto del Pino, Zamorano, Carlote, Majada Las Vacas, Peñafiel, Vista la Huerta, El Mocán, Camino del Medio, El Convento, Escaño, La Cañada y Porcuna.
Texto y Foto de www.ayuntamientoelrosario.org







