En un día como hoy, en el que se celebra la Romería Típica de La Esperanza, procede aparcar, por un momento, las celebraciones festeras, para trasladar a los palmeros un fuerte abrazo como muestra de apoyo y, a su vez, unirnos al deseo de que el incendio quede controlado cuanto antes. Los que vivimos en un territorio limitado como las Islas Canarias sufrimos un poco más, si cabe, cuando se queman nuestros montes. Ni el hecho de que el pino canario se regenere logra suavizar el dolor ocasionado por tan lamentable suceso.
Luego vendrán las valoraciones, investigaciones y todo lo que procede, una vez extinguido el incendio. Es aquí cuando se hace necesario recordar a nuestros dirigentes el mal estado, en general, de nuestras medianías y montes. Tan sólo hace falta darse una vuelta por cualquier pueblo de las Islas, para ver el estado de suciedad y abandono de gran parte de solares y fincas. Esta problemática se ha visto agravada por la dureza del último invierno.
Sin querer pecar de "iluminado", creo que es necesario que los Ayuntamientos, como organismos más cercanos al ciudadano, elaboren algún tipo de ordenanza que obligue a los propietarios a mantener sus propiedades en un mínimo de condiciones. Ello redundaría en seguridad para ellos mismos y, a su vez, para sus vecinos.
Lo que no parece entrar en las más minimas normas del sentido común, es, en un día como ayer, de elevadisimas temperaturas y con La Palma ardiendo, escuchar el sonido de los fuegos artificiales de alguna fiesta. Eso es jugar con fuego y nunca mejor dicho. Es tan importante esta forma de celebración? Acaso no podemos prescindir de dichos fuegos artificiales cuando las condiciones así lo aconsejan? Y, por favor, no caigamos en el tópico de justificarlo por su lejanía al monte. Que se lo digan a quienes tienen auténticas "selvas" al lado de su casa.
Por último, reiterar mi solidaridad y mi apoyo a los hermanos palmeros.
Luego vendrán las valoraciones, investigaciones y todo lo que procede, una vez extinguido el incendio. Es aquí cuando se hace necesario recordar a nuestros dirigentes el mal estado, en general, de nuestras medianías y montes. Tan sólo hace falta darse una vuelta por cualquier pueblo de las Islas, para ver el estado de suciedad y abandono de gran parte de solares y fincas. Esta problemática se ha visto agravada por la dureza del último invierno.
Sin querer pecar de "iluminado", creo que es necesario que los Ayuntamientos, como organismos más cercanos al ciudadano, elaboren algún tipo de ordenanza que obligue a los propietarios a mantener sus propiedades en un mínimo de condiciones. Ello redundaría en seguridad para ellos mismos y, a su vez, para sus vecinos.
Lo que no parece entrar en las más minimas normas del sentido común, es, en un día como ayer, de elevadisimas temperaturas y con La Palma ardiendo, escuchar el sonido de los fuegos artificiales de alguna fiesta. Eso es jugar con fuego y nunca mejor dicho. Es tan importante esta forma de celebración? Acaso no podemos prescindir de dichos fuegos artificiales cuando las condiciones así lo aconsejan? Y, por favor, no caigamos en el tópico de justificarlo por su lejanía al monte. Que se lo digan a quienes tienen auténticas "selvas" al lado de su casa.
Por último, reiterar mi solidaridad y mi apoyo a los hermanos palmeros.








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